
No todas las agencias de desarrollo web y marketing digital nacen igual. La nuestra empezó sin plan de negocio, sin inversión y, según cuenta Samuel Sancho (CEO de Logaritmia) mismo, «sin querer emprender». Hoy, Logaritmia trabaja con más de 100 clientes desde 2021 y un equipo de 7 personas. Esta es la historia de cómo se llegó hasta ahí.
Samuel es hijo de dos pequeños emprendedores que montaron un bar de copas diferente en el Zaragoza de los años 80. Antes de fundar una agencia digital, se movió entre la historia, la tecnología y la cultura pop: montaje de escenarios, una tienda de videojuegos, organización de eventos y conciertos, un blog cultural (Warclimb) y varios podcasts propios. Ninguno de esos proyectos buscaba facturar. Todos, sin saberlo, fueron su primera escuela de emprendimiento.
Antes de emprender por su cuenta, Samuel pasó por una etapa como empleado que resultó clave. Fue ahí donde descubrió qué le gustaba de verdad, identificó en qué era bueno, aprendió a defender los proyectos en los que creía y, finalmente, a reconocer el momento de dar el salto. Ese aprendizaje «dentro de una empresa» es, muchas veces, el que mejor prepara para crear la propia.
Logaritmia empezó como freelance, con los primeros clientes locales y nuevos servicios que fueron surgiendo a medida que se necesitaban: diseño web, publicidad y SEO, optimización. Llegaron las primeras colaboraciones con otros freelances, las primeras contrataciones y, poco a poco, la salida del boca a boca gracias a eventos y al asociacionismo, como formar parte de AJE Aragón. Pequeños hitos que, sumados, construyeron una agencia.
A principios de 2024 se constituye la SL. Es el momento en el que Logaritmia empieza a pensar como empresa: procesos, optimización constante del servicio y, sobre todo, la certeza de que no se llega lejos sin equipo. Profesionalizar el método logarítmico significó también aprender a dejarse aconsejar por quienes saben más, y a pivotar sin miedo cuando hacía falta.
Samuel resume sus motores en cuatro ideas: el gusto personal de hacer las cosas bien, la satisfacción de ayudar a los demás, el ego sano de llegar lejos a su manera y las ganas de no depender de nadie el día de mañana. Las dificultades, en cambio, tienen menos glamour: gestionar equipo y, sobre todo, gestionarse a uno mismo.
Hoy Logaritmia es una agencia de desarrollo web y marketing digital que impulsa el crecimiento de cada proyecto que entra por la puerta: diseño, publicidad, SEO y optimización. Pero, como cuenta su fundador, ese crecimiento logarítmico empezó mucho antes de la primera factura: en un blog cultural, en un trabajo por cuenta ajena y en la decisión, nada evidente, de emprender sin querer emprender. Si buscas una agencia que entienda el emprendimiento desde dentro, ya sabes por dónde empezamos.
¿Hablamos?